Estoy adquiriendo la costumbre de habitar cada semana el significado de la palabra sobre la que voy a escribir y publicar el domingo. Esta semana ha tocado autonomía (libertad, independencia, centro), segundo pilar para 2026, tras simplicidad.
Autonomía es trabajar con sentido: construir un proyecto propio alineado con mis valores, aunque sea lento e incierto. Esto es La Medular.
En lo personal, durante meses me hice una pregunta: “¿Cómo estar en paz si no me entiendo?”. He estado observando cómo me vinculo con la vida.
Estoy aprendiendo a habitar el punto medio: ni callar lo que no es mío, ni decir mi verdad cargada. Solo lo necesario.
Hasta hace poco, mi tendencia natural era identificar el ánimo de los demás y suavizar para salvar. Entendí que no me toca. Cada uno se salva a sí mismo.
La libertad que entreno es expresarme y actuar soltando el control de cómo será recibido. No es reaccionar, es responder.
Eso es el centro.
“Habla y obra con la mayor cordura. Esta línea de conducta te librará de las fatigas”. —Marco Aurelio
No es hacer más, es no desviarte. Así, la autonomía no se construye: se revela al dejar de complicarte. Pico Iyer recuerda un vuelo desde Fráncfort, donde una alemana permaneció en silencio 12 horas tras conversar brevemente. No encendió su móvil, ni sacó un libro, ni se durmió. Lo memorable no fue la conversación, sino la calma de su quietud.
Autonomía es también respetar el proceso del otro sin invadir, no cargar con lo que no es mío, dar espacio sin desaparecer, estar sin forzar.
“Libertad es la coherencia entre lo que pienso, digo y hago. Hay mucho miedo a vivir la propia vida por el rechazo social, por desconexión conmigo misma, por intentar que los demás me aceptaran”. —Yaya Bushcraft.
Cuando no aceptamos la incertidumbre, intentamos controlar el entorno. Ahí suelo desregularme ante dudas e inseguridad. Por eso me aplico: “No tengo que entenderlo todo hoy.”
Hay dos formas de perderse: por un lado, callando para no incomodar; por otro, hablando desde la intensidad. La tercera vía es hablar con ecuanimidad y soltar.
No es hacer lo que quiero.
Es sostener lo que es verdad para mí, incluso si incomoda.
Confiar en el proceso, seguir… y quién sabe si encontrarnos de nuevo.



