Presencia: lunes. Nico ha tenido una noche complicada. Parece que tiene un virus estomacal. Cuando estamos decididos a que no vaya al cole, dice con una sonrisa: “Quiero ir”. Vuelve alegre. Descubro a Carlos Roca, en el encuentro con Naia. Dos presencias potentes. 42 años y 15 años. Veo en ella una consciencia poco habitual para su edad, y en él una compasión desarrollada.
No juicio: martes. Veo un rato el documental Gaudí: el genio y sus mecenas, dentro del programa Los pilares del tiempo, de RTVE. Qué interesante la manera de mirar de Antoni, de emplear materiales desechables, mosaicos y líneas rectas, crear con espacios oníricos y de cuento. “Arquitectura orgánica, donde el hombre y la naturaleza parecen fundirse“. Como con su impulsor, Eusebi Güell.
Agradecimiento: miércoles. Estoy sin móvil, tampoco con email. Me encuentro en un universo paralelo. Curioso no estar tan conectado. Llega el nuevo móvil. Honrado por poder ofrecer contenido con más finura. En la línea de Richard Sennett veo la artesanía: “Realizar el oficio con esmero e intuición. Ha de protegerse con el conocimiento de la técnica y liberarse de ella“.
Habitar: jueves. Estoy enfermo, pasando el clásico virus de septiembre que te pasan tus hijos pequeños con la vuelta al cole. Es lo que hay, me digo. Aún no puedo conectarme digitalmente. Limita y libera. Entre otras cosas, para ganar atención. Leo Libroterapia, cuarenta autores que generosamente presenta Jordi Nadal para ayudarnos a ser mejores. Albom, Chéjov, Ginzburg, Westover, etc.
Soltar: viernes. Hago la foto para el servicio de acompañar. Tenía la idea en la mente desde hace días. Pero una vez que experimento, a la tercera (literal) sale imagen que me inspira: equilibrio entre las dos sillas con diseños innovadores en medio del campo. Porque acompaño para que haya más comprensión. ¿Qué mejor que tener cerca a la naturaleza como maestra? Ya veremos el resultado.



