Escribiendo sobre este tema compruebo lo difícil que es abordar lo simple: no es fácil ser simple.
Quizá sea soltar el pasado, no justificarse o pausar para ver el hueco.
En los tres casos, el automático se detiene y aparece el presente.
Desde ahí, la simplicidad.
Elegir en el instante cómo estar, sin atender a lo que se espera.
Ser genuino, con una palabra o quinientas.
Y, a veces, recordar que no estamos separados de lo que nos rodea.



