Presencia: lunes. Retomamos en familia el paseo de las tardes. Todos ganamos. Robin pasea tranquilo, Nico ya lo hace descalzo por la arena (y se olvida de Toy Story, es decir, de la pantalla). Elena y yo descansamos sentados en la arena. Escuchamos a los pájaros. Da igual cuánto andamos. Lo importante es estar juntos. Hoy hay un mar de un azul oscuro que impresiona. ¿Qué mejor calmante?
No juicio: martes. Mi compañera suelta de repente: “La actitud de Ted Lasso me está cambiando. Es como si ver cómo afronta cada situación con una sonrisa, empatía, siendo amable, dando segundas oportunidades, callando cuando toca, estuviera siendo terapéutico. De hecho, en clase ha habido quejas hacia una profesora por su forma de impartir clase y no he entrado”. A seguir su ejemplo.
Agradecimiento: miércoles. Quedo con un amigo que ha descansado mal, ha llevado un día ajetreado, ha comido rápido y ha llegado a tiempo. Compartimos nuestras aventuras, sobre todo, yo. Como va más avanzado en el camino, atiende y responde con finura. A veces, en forma de pregunta para “molestarme” a pensar. Es un lujo tener cerca a alguien que ilumina.
Habitar: jueves. Me había preparado un cuestionario para Pep Marí. Apareció en pantalla y me centré en él. ¿Meter una pregunta a la fuerza no es ausencia de escucha? Lo bueno es cuando te cruzas con alguien tan amable como él y todo fluye. Al terminar, leí a Jordi Nadal en La Vanguardia que intenta mantener “buenas conversaciones para aprender a (con)vivir mejor, con sosiego valiente”.
Soltar: viernes. “Hay quienes cargan con 3 problemas a la vez: los que tuvieron, los que ahora tienen y los que esperan tener. Leo esta frase en ‘La Buen Vida’, de Álex Rovira. También, el proverbio: ‘Quien anda con suavidad llega lejos‘. Oprah Winfrey: “Convierte tus heridas en sabiduría”. Y un amigo me dijo un día que yo estaba triste: “Algún día te reirás de esto”. Y así fue.



